Te quita el aliento, drena tu energía, hace que luches por tus sueños, y te obliga a no rendirte, permite liberarte de lo que te atormenta, y te deja ser tu mismo. Te desconecta de todo lo que conoces para permitir conectarte con su majestuosidad. Ella quiere que sonrías, incluso de tus errores y aprendas de ellos. Te dice lo grande que puedes ser, pero no permite que seas más grande que ella. Quiere que camines solo, pero únicamente en sus cumbres. Si está de humor te hará ver estrellas y si no está de ánimo sólo permitirá que veas si te atreves sus lágrimas caer. Durante la mañana ella es silenciosa, durante la noche puede llegar a abrazarte con el más sonoro eco de la nada. Es muy caprichosa, si siente que algo le pertenece, simplemente te lo arrebata. Es atrevida y dadivosa, segura de sí misma. Muchos dicen que cambia, pero su esencia es siempre la misma. Ella puede sentirte, cuando la necesites ten en cuenta que siempre estará para ti, no importa el motivo, no importa el lugar, no importa el momento. A ella lo único que le importa es que la busques. En tus aventuras, en tus batallas, en tus sueños ella siempre sopla a tu favor. Y si no lo hace es porque está segura que puedes con eso y más. Te obliga a vivir pues eso es ella y le gusta que la tengas presente. No le gusta el desorden, pero es ella gracias al caos de sus entrañas. Es testigo de muchos hechos, no juzga, no culpa, no delata a nadie, así que puedes confiar en ella. En ocasiones te deja sentir su aliento. Tú respiras lo que es de ella, ella respira lo que es tuyo. Si te acuestas a su lado ella cierra sus ojos para hacerte creer que está dormida para que así puedas acariciarla y sentir su firmeza. Que el frío de su corazón no te engañe, pues es más sensible de lo que demuestra ser. Al dormir se arropa con una manta fría y húmeda, dice ser su mejor atuendo para ir a soñar. Sólo quiere que la cuides. Sin prejuicios ni reproches, sin condiciones ni temores. Tienes que hacerla hablar, es muy callada, aunque no le hace falta las palabras. A ella le gusta jugar, muchas veces se esconde entre las nubes, haciéndote creer que estas perdido, pero no te preocupes, ella no necesita de ojos para guiarte. Le gusta escucharte, pero se siente mejor cuando oye tu silencio…

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